Thursday, July 27, 2006

La Dimension aborrecida

Limitar: Poner barreras a algo. Imponerse límites en lo que se dice o se hace, con renuncia voluntaria o forzada a otras cosas posibles o deseables. Afanosamente los hombres nos ponemos límites. Limitamos nuestras vidas, limitamos nuestros afectos, limitamos nuestros proyectos, nos limitamos y limitamos al resto. De frentón ya esa palabra me causa una aversión paralizante (con todo el animo de exagerar). Si no logro entender las auto limitaciones en los seres humanos, tampoco logro entenderlo en el tema de las naciones, quizás porque cuando mi profesor Historia y Geografía ocupaba toda su retórica tortugosa para explicar lo orgullosos que debemos sentirnos por haber ganado la guerra del pacífico y bla bla bla, yo utilizaba sus clases para obtener del árbol de Morfeo el fruto dulce de un sueño reparador.
¿A qué viene todo este comentario? Obviamente a la actualidad noticiosa de las semanas anteriores que me impidió ver cine y me dejó pegado frente a un televisor, pero no fue lo único, he aquí una bitácora televisiva con el perfume del mejor capítulo de Twilight Zone (La dimensión desconocida). Llamó demasiado mi atención, el tratamiento que el programa "En boca de todos", hizo a la feroz "pateadura" (titularía La Cuarta), a un joven y tierno delincuente que en una tarde de equivocaciones ingresó casi por error a una construcción a "tomar prestadas" unas cosas, lamentablemente y para su exigua integridad física, fue sorprendido por unos desalmados trabajadores, que osaron defender lo suyo.
Si bien es cierto no se puede justificar una acción de violencia, el nivel de stress del habitante de la urbe, por los constantes abusos de parte de los delincuentes, tienen a gran parte de la población con la idea fija que deben ser ellos mismos quienes pueden tomar la justicia en sus manos. Tres obreros asumieron eso literalmente y patearon a este "inocente" muchacho.
En boca de todos, programa matinal de Canal 13, dedicó variados espacios de su tiempo al aire, y durante al menos 3 días, informaron acerca de los procedimientos que llevaron a la detención de los tres obreros, uno de los cuales "atornilló" en un pulmón, al "lanza" que a estas alturas era la víctima. Es increíble de pronto, cómo los valores se trastocan, o de verdad en esta ciudad nos estamos volviendo todos locos, porque ahora defendemos a los delincuentes, los mismos que día a día ganan más espacio, en detrimento del ciudadano común que inversamente proporcional pierde seguridad, espacio y libertad.
No me sorprendería que el próximo Reality del canal del angelito sea uno de delincuentes VIP, Monasterio, Contreras, Pinochet's varios... ya tenemos elenco, entonces ¡¡¡al aire!!.
Y me cambié de canal buscando una alternativa y me encontré con una noticia de esas que te hacen creer en el mundo feliz que alguna vez prometió Aldous Huxley. Sorprende de manera aterradora la resolución de la jueza Viviana Toro, quién sometió a procesamiento al jefe de prensa de Chilevisión, Patricio Caldichoury, y a los periodistas Raúl Poblete, Eugenio Salinas y Jaime Lara, por grabar la venta de recetas médicas que inculpaban a la hiperventilada doctora Cordero. Esto, porque según la jueza, las grabaciones con cámara oculta se produjeron en un lugar privado, a pesar de que la utilización de estás imágenes fueron la prueba para procesar a la Señora Cordero.
La reflexión es la siguiente, ¿el solo hecho de que esta mediática doctora estuviese en su oficina privada cometiendo un delito flagrante, por el cual incluso fue expulsada del colegio médico por faltas graves a la ética médica, faculta para enjuiciar a los mencionados periodistas...? Entonces señores se comienza a escribir el manual del buen delincuente, y como primera regla, jamás cometas un delito en un lugar público, puedes resultar perjudicado, hazlo sólo en lugares privados autorizados, es una recomendación de la justicia chilena, tu legislación amiga.
Y bueno, después todos los noticiarios dieron un vuelco ya no hubo otro tema...
Perdón, pero no me pareció descabellada la petición peruana, sobre todo entendiendo que la línea que ellos fijan es la prolongación de la línea de la concordia o "discordia". Pero más que todo, el tema como ya comenté no lo entiendo mucho (o es más sano no entenderlo) por la mala costumbre somnolienta de mi época escolar. Sin embargo sorprende, el exacerbado nacionalismo que es acrecentado por las imágenes que nos llegan a través de la prensa y que pretendieron casi un “revival” de la batalla naval de Iquique.
Tanto en Perú como en Chile, el tema es utilizado como bandera de lucha de cada uno de los candidatos que haciéndose zancadillas quieren apoderarse o robarse el sillón presidencial y como caricaturas de pseudocaciques, envalentonan al ciudadano común, para que haga patria y como el tema se discute en todas las esferas, no falta el chileno con alma de héroe patrio que comienza a comentar, ¡¡¡Perú nos quiere quitar un pedazo de tierra!!! ¿Qué se creen estos cholos?, y entonces aparecen otros más organizados que lanzan por Internet la campaña "Pitéate un Peruano"... en reemplazo de la aún más brillante "Pitéate un flaite".
¿Será que es el momento de comenzar a matarnos por un pedazo de tierra, será que el australopitecus ese que llevamos dentro nos invita a reventarle la cabeza a macanazos a quien pone un pie en nuestra cueva? ¿Ese es el país que yo quiero? cada día más encerrado, cada día más enemigo de sus vecinos, cada día con más temor de salir a la calle, cada día con más deseos de romperle la cara al que te mira feo, al que te empuja en el metro, al que te tiro el auto encima. Así me gusta Chile, bien limitado de pensamientos y bien individualista, claro si somos jaguares, ¡qué importa el resto!
¡¡Nooooooo!!!!... ya no quiero ver más tele, no quiero ver más noticias, prefiero irme al cine donde las cosas parecen mentira pero son realidad, y no ver televisión donde todo parece verdad pero es una cruda mentira.
Twiligth Zone (La dimensión desconocida) es una serie de ciencia ficción que se convirtió en culto para los amantes del género. Fue creada por el legendario Rod Serling en 1959 y emitida desde 1964 en adelante. Contó con 156 capítulos originales, muchos de los cuales hoy están a la venta en DVD, más una nueva versión en la década del 80 y una película dirigida por Joe Dante y John Landis (1983). Todos cuentan con la misma característica: un final inesperado e inexplicable. El comienzo de la serie rezaba más o menos así: "Abramos esta puerta con la llave de la imaginación. Tras ella encontraremos otra dimensión, una dimensión de sonido, una dimensión de visión, la dimensión de la mente. Estamos entrando en un mundo distinto de sueños e ideas. Estamos entrando en la dimensión desconocida".
Perfectamente hoy Rod Serling podría sentarse en un set de televisión a las 21:00 horas y decir: "Muy buenas noches revisemos los titulares para hoy, 'bienvenidos a la Dimensión Desconocida'".

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