Friday, April 13, 2007

EVOLUTION o el arte de crecer



Pasó un buen tiempo antes de que me sacara la mordaza de los dedos y echara el alma a volar nuevamente. Y es que hacerse grande es un problema que termina por desequilibrar al más sereno de los seres humanos. Y yo que solía pasear justamente por el otro extremo de la balanza, no me demoré ni un par de horas en subirme al tren rumbo a la cuerda floja.
La cuerda floja es un lugar lleno de inseguridades, nerviosismos somáticos, pensamientos que dañan, miedos furiosos y desvaríos avérnicos.
Felipe uno de los amiguitos de Mafalda se dio cuenta alguna vez de la gravedad del asunto cuando su maestra después de una buena tarea escribió en su cuaderno: “Felipe, alumnos aplicados como tú tienen por delante toda una vida de contracción al deber y al estudio. ¡¡Adelante!!”. “es la peor alegría que me han dado” respondió asertivamente nuestro amigo.
Mis responsabilidades de niño eran jugar y hacer las tareas y más encima no hacía las tareas nunca. Cuando crecí a las tareas se agregaron, los compromisos, compartir tu vida, ser padre, ser espalda fuerte y pecho inflado, llevar un hogar…uf y no me di cuenta para donde iban mis sueños. Tanto que deseaba crecer cuando niño y cuando lo tuve no supe que hacer con él. De pronto sentí como si un montón de profesores me estuvieran pasando la cuenta por las tareas que nunca hice, y tuviera un intensivo de “Hazte hombre” en todos sus niveles.
Bueno y aquí estoy, puedo declararme públicamente un veterano de guerra o un experto en la materia. Estoy pensando incluso en escribir un libro acerca de cómo salir de la burbuja antes de que se te rompa. Crecer es un poco dejar de entender y comenzar a practicar, se siente un poco también como un habitante de Bulgaria intentando viajar en los buses públicos del nuevo sistema de locomoción santiaguina, se siente de tantas formas como formas tienen los seres humanos.
Talvez hay que hacerle menos caso al pasar de los años y seguir viviendo la vida como cuando ella tenía forma de pelota de fútbol, o muñeca de trapo según sea el caso. Como cuando podíamos pasar mirando los mismos capítulos del chavo, y riéndonos exactamente con los mismos chistes. Pensándolo bien, yo aún me sigo riendo, quiere decir que ese pergenio aún está vivo dentro de mi. Y es que lo siento tan hiperactivo o tan amurrado como aquellos años, cuando el ratón Mickey era mi ídolo, pensándolo bien, todavía es mi ídolo…chiste interno…más que ídolo el ratón Mickey, hay uno un poco más grande sobre el cual se tejen muchas historias y leyendas y es el padre intelectual y material de todo lo que vaya bajo el apellido Disney. Por la visión, por la conexión con el público, por su creatividad y por frases como: "We keep moving forward, opening up new doors and doing new things… and curiosity keeps leading us down new paths.” Son las que nos recuerdan que hacia adelante aunque cueste, está la cosa. Precisamente está frase es la que cierra la nueva creación de los estudios Disney “Meet The Robinson”, la que en una onda muy cercana a “Back to the Future (1985)”, nos da una mano a los que a veces encontramos que la perseverancia es demasiado ajena como para hacerla propia. Una excelente técnica, una muy buena historia y un final de esos que hace que te seques los ojos rápidamente antes de que enciendan las luces. Si el fin es pasar un rato entretenido con tu novia, o con tu novio y sus sobrinos, o con tu novia, sus sobrinos y tu suegro, entonces está es la película.
Si tienes novia, sobrinos, y suegro quiere decir que estás bastante crecidito y que el cupo en la tarjeta de crédito de “las decisiones las tomo solo yo”, está copado, y que es hora de comenzar a pagar, compartiendo tu vida y dejando hacer las cosas en múltiplos de 1.
Yo amigos míos, me acabo de bajar de la cuerda floja, y vuelvo al principio de todo, la tierra firme que no cabe duda es mucho más cómoda.
Esta columna nace después de una conversación con una vieja amiga, que sigue siendo amiga, y su problema es que al igual que yo, se está haciendo vieja.

Wednesday, January 17, 2007

Superhéroe, un gran hombre



Cuando comenzamos a vivir la vida, y aún la vemos con infantiles pupilas, tenemos tanta magia a nuestro alrededor que disfrutamos de un mundo en donde todo es posible, en donde conversamos con amigos imaginarios, y en donde viven también superhéroes.
En mi caso, el superhéroe era de carne y hueso, y llegaba todas las noches a comer. Así como también todas las mañanas me dejaba en el colegio, y me recogía en la tarde. Cuando caminaba a su lado, yo veía como alzaba su mano de tanto en tanto para saludar a moros y cristianos. Mi superhéroe era grandísimo, tenía unas espaldas capaces de cargar un edificio de 20 pisos, tenia brazos enormes que me levantaban por lo aires si yo así lo pedía. Mi superhéroe era imbatible, era inagotable, y era también el que me alcanzaba aquello que yo no podía o no quería recoger, a eso me acostumbré desde niño, a descansar en las alas de mi padre.
Recuerdo una noche, muy tarde, mi papá estaba tendiendo una ropa en el patio, y salí corriendo a abrazarlo, con los ojos llenos de lagrimas y la angustia en el cuello, quería verlo, quería saber que estaba bien. Acababa de ver el final de The Champ (1979) la película de Franco Zefirelli que protagonizo Jon Voight, y tenía grabado con dolor, la imágen de ese niño pidiéndole a su padre “no te mueras campeón”. Mi padre no entendía mi llanto, y es que yo solo quería ver que mi campeón- superhéroe estaba bien, y fue un alivio saber que así era.
El tiempo va pasando y ya mas grande me di cuenta que mi superhéroe tenía algunos defectos, los sicólogos dicen que se produce una desilusión en la adolescencia, para mi en cambio fue saber que mi superhéroe en vez de cargar un edificio solo podía cargar un camión.
Cuando la realidad más cruda de mi vida, que venía en forma de sagrados hábitos católicos, golpeó a la puerta de nuestra casa, vi como mi superhéroe sembraba la tristeza en sus ojos. Pero también vi como se levantaba y comenzaba a pelear nuevamente, algo así como solo se ve en las películas. Como se vió alguna vez en Rocky (1976), o como se ve efectivamente en la última cinta de este abuelo boxeador Rocky Balboa (2006), en donde justamente un conflicto con su hijo, intenta llevar el hilo dramático en una producción que no se acerca a la calidad de la primera entrega de esta saga, pero que de todas maneras llena de emoción cuando finalmente vez a Stallone empuñando el alma y golpeando con el espíritu.
Mi superhéroe superó ese duro round, pero tuvo que cambiar su ciudad, dejar atrás a sus amigos, comenzar junto a mi madre una nueva vida. Allí estaba yo también para mirarlo y caminar junto a él. Al principio ya no había un pueblo saludándolo, pero después de un tiempo le gente volvió a reconocerlo en la calle, y el se volvía a sentir como en sus mejores tiempos de superhéroe, aunque siempre extrañando su ciudad.
Hace algunos días me fui al cine con mi oso, que siempre esta a mi lado, la película elegida es el estreno en sociedad “dramática” del jovencito de The Fresh Prince of Bel Air (El Principe del Rap), Will Smith. Un actor que a pesar de ser un comediante de cepa, demuestra en The pursuit of Happyness (2006) que es mucho más que eso, y junto a su verdadero hijo Jaden Smith nos entregan un mar de esperanzas, al mostrarnos a un hombre tras un sueño, y a su gran motor, un hijo de apenas 5 años, que camina siempre de su mano, confiado en los pasos de su padre. Cuando salía del cine, me puse a pensar en la visión de ese hijo hacia ese hombre, sin duda debió pensar que su padre era un héroe. Tal como yo, tal como lo he pensado toda mi vida.
Hoy mi superhéroe está retirado del mundo hostil en donde se dedicaba a salvar vidas y solucionar entuertos, hoy mi superhéroe tiene una carga de años sobre su espalda que a veces hace que sus piernas se debiliten, pero para mi sigue siendo el mismo, por eso me resisto a aceptar que alguna maldita enfermedad puede hacer mella en su gigante humanidad.
Mi padre, el único superhéroe de mi vida, un hombre que se ganó todo mi respeto con sus acciones, fuerte e incondicional con su hijo, incluso cuando no debió serlo.
Mi padre al que imagino nuevamente sobre el cuadrilátero de la vida, para dar una pelea que estoy seguro ganará, mientras yo desde abajo seguiré gritando, DALE CAMPEON, PEGA FUERTE, GANA UNA VEZ MAS.

Cinextra 1: The Champ (1979) es una muy buena película, remake de la cinta del mismo nombre que fue producida en 1931 y que ganó dos Oscar a Mejor actor (Wallace Beery) y Mejor escritor de historia original (Frances Marion)

Cinextra 2: Rocky ganó tres (3) Oscar el año 1976, incluyendo mejor película y tuvo varías secuelas, Rocky II (1979), Rocky III (1982), Rocky IV (1985), Rocky V (1990) y la recién estrenada Rocky Balboa (2006).

Cinextra 3: The Pursuit of Happyness es una película basada en los hechos de la vida de Chris Gardner, quién retrato su vida en su biografía con el mismo titulo y que fue publicada en Mayo de 2006.

Wednesday, December 13, 2006

El Apocalypto de un dictador


La noticia ha dado la vuelta al mundo. Los que venimos de ese país, no quisiéramos que se nos destacara en los noticiarios como la cuna y la urna del penúltimo de los dictadores que han quedado en la historia universal de la humanidad. Es cierto, hace un par de días murió en Chile Augusto Pinochet, o el tata, víctima de un infarto cardiaco. Ironías de la vida, ya que muchos pensamos que el hombre de los lentes oscuros y de hablar golpeado que comandó el golpe militar de 1973 en realidad no tenía corazón. Es el 11 de septiembre cuando se comienza a tejer un imperio del terror en donde pensar más de la cuenta, o peor aún, decir más de la cuenta fue castigado en numerosos casos de cruenta forma y en otros tantos de manera definitiva. Pinochet manejó los hilos de Chile por 16 años, y sólo una tremenda mala asesoría lograron que el barco de la democracia nuevamente recalara en este pueblo, conquistando lo que algunos llaman libertad. 16 años de silencio para los medios, de clausura de los parlamentos, pero 16 años que también significaron un crecimiento económico a nivel país que hoy lo sitúa entre las primeras naciones de la región. Como si hubiese sido una buena película que mezcla el horror, la sangre, acción, protagonistas y antagonistas, y un desenlace esperado: el derrumbe del imperio Pinochet. Como aquel del imperio romano donde nacieron las dictaduras, como el imperio Azteca, el imperio Inca, el imperio Maya, ese mismo que hoy recorre los cines del mundo entero en una superproducción bajo el mando de Mel Gibson; el mismo que hace casi dos años nos sorprendió con la crudeza de las escenas que daban cuenta de otro hecho histórico, o más bien bíblico, casi cercano a la mitología, La Pasión de Cristo (2004). Apocalypto (2006) es una cinta que podría ser una gran metáfora, la metáfora del poder, la metáfora de los peores errores de los seres humanos, la metáfora de las bajezas que se cometen bajo la premisa de que “el fin justifica los medios”, o que “en el amor y la guerra todo vale”; sin duda ambas frases lanzadas desde el más desquiciado de los radicalismos. Apocalypto es una buena película que a veces resulta sangrienta, pero quién dice que la realidad no tiene esos planos de detalles salpicados de furia o de venganza, quién dice que el director de esta película no podría hacer una tan o más sangrienta tomando como historia lo ocurrido en el estadio nacional de Chile, quién dice que los militares que participaron en “la caravana de la muerte” no vivieron durante esas noches una película más desgarradora.
Se acaba una parte de la historia, pero comienza otra, el mito, así como alguna vez sucedió con Hitler en Alemania, como el de Franco en España, o como el de Videla en Argentina. No me extrañaría que las camisetas de Pinochet se transformen en algunos años en un merchandising importante para la época del otro anciano, el bueno, el que vive en el polo norte.
Apocalypto me vino como el anillo al dedo para esta historia y deja la interrogante de si la academia se reconciliará con Mel Gibson por sus famosos dichos antisemitas, que golpearon a los numerosos judíos que manejan la industria. Y la muerte de Pinochet deja otras interrogantes, ¿significará esto el fin del manoseado proceso de transición para dar paso a una reconciliación absoluta? Eso lo sabremos en un par de años, pero hay una que jamás sabremos, ¿cómo sería el Chile de 2006 sin que hubiese existido un general con tantas ambiciones de poder llamado Augusto Pinochet Ugarte?


Monday, December 04, 2006

Siempre hay que volver


Siguen llegando noticias acerca de una película que sin duda no va a pasar desapercibida. Es que el maestro, sí, yo no me guardo adjetivos cuando se trata de hablar de uno de mis favoritos, ha vuelto a hacernos escuchar una sinfonía que el dirige desde el silencio in crescendo hasta el mismísimo nirvana. La academia europea de cine acaba de premiar a la dupla Almodóvar-Cruz como mejor director y mejor actriz. Ya Cannes había pensado más o menos parecido, y los Hollywood Awards estuvieron también de acuerdo.
Hable con ella (2002), es para mí la mejor creación de esta especie de mago, que de cuando en cuando deslumbra con sus trucos, pero Volver (2006) se ha puesto también dentro de mis favoritas, y es que la exquisitez y la fuerza en la interpretación de Penélope Cruz, y la compañía de Carmen Maura y Blanca Portillo me llevaron a amar este tridente de potencia femenina. Y de algún modo mientras me sumergía en la cálida e inesperada historia de esta madre y sus dos hijas comencé a pensar en mi madre.
De todos los recuerdos que tengo de mi madre, no tengo ninguno de ella quieta, relajada sin hacer nada como si la vida tuviera que darle lo que ella se merecía, no, muy por el contrario, tengo miles de recuerdos de una mujer para la cual trabajo era un verbo a satisfacer día a día; muchas veces desde antes que yo despertara hasta mucho después que yo me durmiera. Una mujer que para llegar a su colegio cuando era niña tenía que caminar decenas de kilómetros, aunque hubiese un sol quemante, o el más arrecio de los fríos. Fueron esas vivencias las que forjaron el carácter de mi madre, y fue así como aprendió a ser lo que es. Mi madre me enseñó que ser hombre es más que llevar pantalones, mi madre me enseñó que sólo necesitaba saludarme para saber cuando alguno de mis problemas me había desordenado el día, mi madre podía predecir una nueva conquista en mi vida, anticipar algún problema grave, y darme el pésame antes que yo le dijera que aquella persona ya estaba enterrada. Mi madre hoy me enseñó que incluso por el teléfono lee lo que yo siento y es capaz de regalarme la palabra precisa, sin ahondar en el tema, sabiendo que yo no quiero hablar de eso. Mi madre es mi gran fan pero en su momento fue mi peor crítica, y tal vez si así no hubiese sido mis ultimas letras años atrás habrían sido mi epitafio. Es verdad, mi madre no es una mujer de caricias, pero eso lo suplió siempre con todo el amor que me regaló y que me sigue entregando a través de sus actos. Mi madre tiene el carácter necesario para apaciguar el de mi padre y para resistir los embates explosivos de sus dos hijos. Mi madre es la sabiduría y la ternura, es la amiga y el brazo amable. Hoy estamos lejos, pero sólo de cuerpo, y se que está feliz porque yo soy feliz.
Almodóvar en Volver hace un gran homenaje a la fortaleza de tres mujeres, y yo me arrimo al mismo deseo para volver a ese vientre desde el cual vine al mundo, y gritar bien fuerte para decirte gracias, gracias por darme un soplo de vida, y por darme la felicidad de ser tu hijo.
La inagotable genialidad de Almodóvar me regaló una gran película, una gran excusa, y una idea que se arropó en mi mente a medida que la tremenda Penélope cantaba “volver con la frente marchita, las nieves del tiempo planearon mi sien”, un deseo nunca realizado, y la fuerza de escribir para mi madre por primera vez en la vida.


Tuesday, October 31, 2006

Con razón son animales, sin razón somos humanos


Acabo de llegar del trabajo y en cuanto entro a mi departamento, siento el desesperado alegato de Tobías, que en su idioma me exige comida. Si me pongo a pensar he sido un pésimo compañero porque esta mañana al salir no le dejé nada para comer. De hecho casi lo escucho diciendo: “este tarádo cree que con un par de hojas de lechuga que me dio ayer me alcanza para la semana”. Debe madurar también que para que me lo llevé a casa si no soy capaz de cuidarlo bien. Debe pensar además que soy egoísta. La verdad es que todo lo que imagine…es verdad.
Hace unos días cuando llegué el estaba en la sala, mmmm… se me olvidaba contar que el es un Guinnea Pig. Sus raíces ancestrales se remontan a la Latinoamérica andina, pero la suerte que corren no siempre es buena, ya que a algunas personas les parece un plato apetitoso. Como contaba hace algunos días cuando llegué, estaba Tobías en la sala, y el televisor prendido en una canal de noticias predicaba las malas nuevas de siempre. Me pregunté en ese momento que pensará él de los seres humanos, cuando mira a su alrededor, cuando ve todo lo que pasa en el mundo, porque el entiende de eso estoy seguro. La respuesta medio verdad medio comedia, llegó unos días mas tardes cuando me senté frente a ese mismo televisor – con mi oso que ya volvió de viaje – a ver “Over the Hedge”, entre otras cosas debo decir que no paré de reir toda la película, que la animación es increíble, que el nivel de perfección que han alcanzado es impensado, y que para una tarde de fin de semana es la película perfecta. No importa si eres niño, o adulto TIENE que entretenerte, además te da la posibilidad de mirar la cantidad de estupideces que hacemos los seres humanos, y que a nosotros nos parecen normales. Como construir un gran condominio en un lugar donde solo viven animales, sin importar las consecuencias que vivirán nuestros hijos en un par de décadas. Unos de estos animalitos miraba un automóvil, “wooooow” decía, “es tremendo deben caber muchas personas”…”por lo general solo una” le respondía el otro que tenía más experiencias.
Así somos, y es natural, es parte de nuestras vidas, pero eso no quiere decir que esté bien. Cometemos errores diariamente, con nuestros pares, con nuestro entorno, con nuestro mundo. Con un poquito de poder ya se darán cuenta de lo que es capaz un ego humano. Egos y poderes, malos y buenos, son historias repetidas en las películas, pero hay algunas que finalmente se te clavan tan adentro que es imposible despegarlas. La impotencia no te deja olvidar. Fue exactamente así como me sentí hace un par de días cuando dentro de un parafernálico y majestuoso cine, tuve fortuna de ver el último profundo y sencillo parto de Philipe Noyce, y es que este director se demoró cuatro años en volver a regalarnos pasión y verdad. Fue en “Rabbit Proof Fence” en donde nos mostró esas historias adonde no llegan nuestros limitados ojos, y hoy “Catch a Fire” da una lección de vida a todo aquel que esté dispuesto a recibirla. La historia real, de un hombre real, en donde se demuestra una vez más que esa realidad supera largamente la ficción, me hizo caer en la reflexión espantosa, de esta calamitosa autodestrucción a la que nos seguimos sometiendo. Patrick Chamusso es un hombre de familia, que las circunstancias lo llevan al odio, al deseo de venganza. Pero cuando está allí a solo dos pasos de lograrlo es capaz de hacer lo que mucho NO hacemos…pensar.
Y es que desde que tengo memoria mis oídos se han llenado mil veces de la consabida frase “pensar es lo que nos hace diferentes a los animales”. Pero los animales matan por sobrevivencia, no por egoísmos, los animales se alimentan por hambre no por gula, los animales cuidan la tierra no la destruyen. ¿Quién es más sabio entonces?...
Le doy comida a Tobías rápidamente para que no me regañe más, pero casí me da vergüenza mirarlo a los ojos; con toda razón él cuando ve mis actos y cuando mira las noticias se da cuenta de lo mal que estamos, y entonces ya me mira sin enojo, pero con mucha tristeza por el futuro que nos espera, a nosotros, los todopoderosos seres pensantes.



Cinextra: Si quieres saber algo más acerca de Patrick Chamusso y de como fue capaz de quebrarle la muñeca a un destino de odio visita la pagina de su organización Two Sister

Wednesday, October 11, 2006

No te creo...nada



Me quedé pensando en la columna anterior, y el famoso Chacal de Nahueltoro. Claro es que los medios de la época lo catalogaron así por la crueldad de los asesinatos. Pero hace un par de años la prensa nuevamente usó el apodo para “El chacal” de Alto Hospicio, un taxista que por un tiempo se dedico a violar y matar mujeres, sobre todo jóvenes y estudiantes, de esta pequeña localidad de la primera región de Chile. 11 niñas de entre 14 y 18 años, más dos mujeres mayores supieron de la crueldad de un hombre que a la vista de todos era un “ser tranquilo”. Hombres que son capaces de ser un personaje, actuar frente a la gente, como el famoso cura “tato”, ese que era tan chacal como el de Alto Hospicio, con la diferencia que se ampara bajó la sotana de la santa sede y no ha matado a nadie, ¿pero una violación no es una muerte en vida?.
Estos hombres como decía, que han sido capaces de engañar a lo establecido, ¿son hombres brillantes o hablamos de simples bastardos enfermos?. Y han engañado no solo a la gente de escasos recursos como en Alto Hospicio, si no también a la “educada e intelectual” gente de Las Condes y otros barrios, de la “high society” chilena en donde el famoso curita bendecía a los feligreses, con atención personalizada.
Hace algunos años, uno de lo casos más famosos de abusos sexuales y asesinatos tuvo como protagonista al estado de Florida. Ted Bundy un tipo que según algunas de las que se salvaron de morir, era un tipo con tan buenos modales, y excelente presencia que lograba ganarse la confianza para luego violarlas y matarlas. Se le atribuyen más de 20 asesinatos en Estados Unidos (Confesión que hizo poco antes de morir, porque fue juzgado solo por 14) y más de 28 en Canadá en no más de 10 años.
Son casos como estos en donde encontró la inspiración hace más de 15 años el señor Thomas Harris, hombre que deletreo al más grande villano de la historia del cine, “Hannibal Lecter”, este doctor al que sus pacientes le daban de comer, literalmente, interpretado de forma soberbia por Anthony Hopkins y que además gozaba atormentando a una novata policía a la que le dio vida Jodie Foster. Curiosamente la primera película que vimos, y en donde quedamos espantados con este psicomacabro asesino fue “The silence of the lamb”, dirigida por Jonathan Demme el año, no es la primera que escribió Harris ya que fue “Red Dragon” la presentación oficial en sociedad de Lecter en donde tenía una personaje menor, ya que el asesino allí era Francis Dollarhide, “Red Dragon” también fue al cine dirigida por Brett Ratner en 2001. La trilogía de Harris se completa con “Hannibal”, película pobremente dirigida por Ridley Scott, porque todos aquellos que nos perturbamos por la maldad de este hombre que manejaba la sicología “al dedillo”, ahora nos molestábamos por el excesivo efectivismo de Scott al buscar impresionar a través solo de la cantidad de litros de sangre que gastaron ensuciando las calles de Florencia. Hannibal Lecter es sin duda el mejor personaje de thriller de suspenso, hay otros pero la manera en que configuraron el perfil de Lecter fue brillante.
Existiendo entonces personajes como Lecter, o como el cura pedófilo, o como el chacal de alto hospicio, será que entonces podemos comenzar a ser presa de una paranoia constante?, el tipo que viaja en metro al lado mío y que me miró será realmente un asesino, o talvez el último contacto de Msn, o mi nuevo vecino. Entonces vamos perdiendo terreno señores porque nos encerramos más y más, vivimos nuestro mundo, no confiamos en nada y en nadie, perdemos la capacidad de creer solo por creer y todo, absolutamente todo lo cuestionamos.
¿En que creemos los seres respirantes actualmente?, si todo aquello que alguna vez fue verdad de pronto nos damos cuenta que es mentira. ¿Que piensa un niño cuando lee que los curas violan?, se preguntarán si hay mas como él, y cuando el cura los invite a rezar podrán ir con confianza rumbo al confesionario?. ¿Entonces seguiremos evolucionando en la incredulidad?, ¿o como todo proceso cíclico de pronto se pondrá de moda confiar?.
Yo soy de esos tipos confiados que como buen humanimal he tropezado más de una vez con la misma piedra, y sigo “creyendo” que a la próxima no me duele.


Cinextra: Hace apenas dos semanas se estreno en Alemania la película que cuenta la historia de otro gran asesino, y que fue tejido por los palillos desquiciados de Patrick Suskind. “El perfume” bajo la dirección de Tom Tykwer, espero que haya logrado ser fiel al libro aunque sea un cincuenta por ciento, si es así, estaremos en presencia de una gran película.

Monday, September 18, 2006

Mirándote con nostalgia


Las cosas no se valoran cuando se tienen, se valoran cuando se pierden. Eso me lo repetía una y mil veces mi mamá cuando yo era chico. Quizás escribiendo desde ya en mi frente, que de eso iba a saber demasiado. Hoy de nuevo regreso sobre esas palabras y recuerdo a mi patria, si, a la misma que fui dejando bajo mis pies cuando me monté en las alas del amor. A la misma que no se valoraba tanto, acostumbrado a respirarla, acostumbrado a sentirla, de tanto mirarla por 28 años casi pasaba desapercibida. La extraño, y más que todo en estos momentos, porque mi patria está de fiesta. Se puso el traje “huaso” para celebrar una año más, y el aroma a asado, empanadas, chicha y vino inunda las venas de sus ciudades. Comienzo a extrañar entonces todo eso que jamás me importó. Si, porque los dieciochos de Septiembre eran motivo muchas veces de descanso, de tomar mucho alcohol, de llegar a la casa cuando amanecía, pero nunca tuvieron la importancia que hoy les doy, el estar con la familia. De sentarse en la mesa, aún con encañado y comerse una buena sopa, para después empujarla con un pedazo de asado, con puré, con papás mayo, o sólo con ensalada si se evitaba comer mucho, no podía faltar entonces un mote con huesillos casero, y después un tecito y conversación gratis. Tiempos que pasaban entre lo que hacía la hermana y lo que inventaba el sobrino. El teléfono que sonaba y eran los primos que venían llegando, sonaba una bocina y bajábamos corriendo a abrir el portón. Más historias, más risas, la familia chilena se hace cariño en fechas como estás. Y eso no lo sabía, no lo comprendía hasta hoy cuando miré el calendario y era 18 de Septiembre. No me había llamado mi amiga para adelantarme los preparativos de esta noche, no veo ni una sola casa con su bandera chilena al tope, no hay ambiente de fiesta, el sol alumbra pero es sol de otoño no de principios de primavera, en el cielo sólo hay nubes y no volantines. De pronto me acuerdo que ya no habito en la larga y angosta, pero prendo la tele como soñando encontrarme con “El gran circo chamorro” (1955), un clásico de fiestas patrias, que todos los chilenos tenemos guardada en nuestro inconciente cuando nos referimos a un circo pobre, pero no fue así. Pocos sabemos quizás que fue un alemán, José Bhor el que nos dejó como legado un patrimonio cultural, que cuenta con la siempre hermosa y elegante actuación de nuestra bella Malú Gatíca. Este circo que está de gira constante todos los años recala nuevamente en nuestras vidas justo cada cumpleaños patrio. Y es una visión obligada de quienes nos quedabamos pegados el televisor en esas fechas. Así como también es obligado empinarse un vino tinto, pero tenga cuidado no vaya a ser cosa que tanto vino le ponga malos pensamientos en la cabeza. Como eso que le pasó en pleno año 60 al “canaca”, porque así le decían a José del Carmen Valenzuela Torres, el famoso “Chacal de Nahueltoro". Mucho vino, y los deseos de seguir tomando llevaron a este hombre a asesinar a su conviviente y a los seis hijos de ella, con golpes de hacha. Miguel Littin llevó al cine en 1969 esta película que tenía como actor principal al joven de 32 años Nelson Villagra. Han pasado un par de año de eso. El chacal de Nahueltoro fue apresado justamente en estas fechas, tomando como siempre en una “ramada”, el final de la historia es por muchos sabida, pero prefiero no contarla, ya que me haría recordar que la justicia muchas veces tarda pero llega, pero en algunos casos como el de José, la justicia tarda demasiado, tanto como para pensar que ya no era el momento.
Sigo extrañando mi patria en estas fechas, recordando como se respira el dieciocho, y mi afán por revivir las sensaciones me lleva al único restaurant chileno que hay por estos lados. Una buena sopa marinera, un buen vaso de chicha, dos empanadas y un pisco sour me hicieron sentir nuevamente entre el mar y la cordillera. Como regalo un letrero colgado en una pared cae como sombrero que debo ponerme “no puedo cambiar el pasado, pero tengo el presente para construir mi futuro”. Es verdad no puedo seguir extrañando lo que no valoré en su momento, pero tengo el presente para valorar, lo que en el futuro no puedo volver extrañar.